Yo sólo iba a hacer turismo de concesionario

Yo sólo iba a hacer turismo de concesionario. Me hacía ilusión entrar bien vestido a los concesionarios para ser recibido por algún vendedor entusiasmado, preguntar por coches de segunda mano de gama media con poco kilometraje e irme, con dos cojones, sin comprar nada y después de haber puesto veinte mil pegas a todo. Y, sin embargo, en el segundo concesionario al que entré, acabé reservando un Citroen Cactus de gerencia con sólo 2.500 kilómetros.

Imagino que ahí fuera existen todo tipo de compradores de coches. Yo me considero una rareza. No entiendo de caballos, cilindradas, potencia, calidades de los materiales, de nada. Tengo conocidos que saborean los coches en base a sus ingredientes principales, los que no se ven pero se sienten. En cambio yo sólo me fijo en la estética, si me entra por los ojos ya me sirve, igual que un plato de espaguetis.

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