Empezó a sacar fotos en un pueblo de pescadores, y pasó esto … 

Decidió ir a Icaraí de Amontada después de un duro divorcio. Su socio le había asegurado que el lugar era un paraíso.

—Pero Brasil es peligroso ¿no? —le había preguntado bajo un manto de cobardía de quien tiene que cambiar de hábitos de forma repentina.

—El mayor peligro que tiene Icaraí es que no quieras irte jamás.

Así que agarró su equipo fotográfico y se subió al primer avión que pudo rumbo a Fortaleza. Al llegar un amable taxista le llevó durantes tres horas por una carretera irregular hasta este pequeño pueblo de pescadores en el estado de Ceará, donde el mosquito Zika sólo pica a los turistas impertinentes.

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Aviones y billetes de lotería

Jonathan Haughton, con sus tics y manías, era de esos profesores que sabían como gestionar el tempo de una clase de economía en el frío invierno de Boston de 1998. Por eso, 50 estudiantes, cuya preocupación principal era determinar a quien llevarse a la cama por la noche y que nueva droga inyectarse al sistema nervioso, mantenía un silencio sepulcral mientras este irlandés larguirucho explicaba en que consistía la estadística.

—¿Alguien sabe por qué existe la estadística? —preguntó meneando su tiza como un director de orquesta.

Yo quise responderle que esperaba que no sirviese para nada, porque veía muy crudo poder aprobar con nota la asignatura. Y necesitaba mi nota para mantener mi beca.

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El turista amargado

Harto de esperar a que alguien me sorprendiera, decidí ser yo quien pasara a la acción. Si lo que andaba buscando no venía solito a mi, entonces iría yo hacia lo que andaba buscando, o me lo sacaría de dentro, lo que llegara primero. Y lo que andaba anhelando era encontrar a alguien que me dijera que no le gustaba viajar o hacer turismo. Que aborreciera todo lo que significa un viaje de placer: desde pagar por el viaje, hasta hacer las maletas, subirse al avión, llegar al lugar de destino, abrir las maletas y salir a pasear en busca de lugares conocidos como, por ejemplo, un McDonalds.

—¡Me encanta viajar! —dijo Valerie excitada como las burbujas de una tónica recién abierta mientras sacaba con entusiasmo una guía “alternativa” de Miami.

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