Publicado: Abril 25th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 6 Comentarios »
Su charla con Marta había convulsionado sus cimientos. Al entrar en su piso, ese que tanto les había costado comprar, tuvo la extraña sensación de que todo lo vivido en su relación sentimental, y que le había ocupado absolutamente toda su vida adulta, había sido interpretada de forma diferente por ambos lados.
Siempre tuvo la certeza de que ese mundo cerrado donde ambos habitaban era precisamente lo que ambos deseaban. Un alejamiento de la sociedad por considerar que el hombre nace bueno y se vuelve malo cuando entra en contacto los valores sociales. Manuel entendía que la sociedad manipulaba al individuo a ver las cosas de forma diferente a como se sienten, creando una disparidad de criterios causantes de todos los males del mundo. Por eso pensaba que su matrimonio era infalible y, por eso, la súbita ruptura le había resquebrajado sus cimientos. Las ruinas habían sufrido una réplica adicional del terremoto en su última comida con Marta. Un encuentroencuentro que jamás debió producirse pero que él mismo había provocado y deseado con todas sus fuerzas. Sigue leyendo »
Publicado: Abril 18th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 9 Comentarios »
Abrió la puerta del garaje y salió disparado con su bicicleta. Había quedado con su ex mujer para supuestamente hablar de no sé sabe muy bien qué. Su cita con Marta evidentemente ahora tenía otras intenciones.
Marta le esperaba con esa pose inconfundible de modelo con clase y su clásica sonrisa de bienvenida. Intentó descender de la bici como un galán de hollywood para terminar tropezándose, dejando caer su vehículo sin motor de lado en la calzada, escupida como un soldado después de pisar una mina. Con la bici esparramada peligrosamente en la calzada, siguió con su intención de fingir de forma cómica sacándose el casco y dirigiéndose a Marta pensando que su pose le daba imagen de tipo duro y, sin embargo, a los ojos de Marta Manuel seguía siendo el payaso de siempre. Sigue leyendo »
Publicado: Abril 17th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 11 Comentarios »
Después de despedirse del rumano con un abrazo en la puerta de la cafetería, a Manuel se le quedó un cuerpo descompuesto. El hombre se volvía a ir a su país, dejando detrás la pesadilla de haberlo abandonado. Posiblemente jamás volvería a ver a su mujer e hijo; había tirado la toalla y volvía a Rumania para empezar de cero, si es que tal cosa es posible después de que un proyecto de vida se haya evaporado.
Volvió a girar el ratón por la pantalla de su ordenador sin rumbo hasta que por error tocó un documento que se abrió a toda pastilla. Era una carpeta personal con cosas inservibles que en algún momento había escrito. Leyó los documentos con la intención de eliminar esa carpera. Cuando ya casi estaba por cerrarla para arrastrarla a la papelera, observó el documento titulado “Zas”. Sigue leyendo »
Publicado: Abril 11th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 20 Comentarios »
Manuel caminaba con la cabeza alta, la cita con Gabi del día anterior había resultado ser todo un hallazgo. De la sensación de bochorno inicial se había pasado a una charla educativa sobre las relaciones humanas, los miedos, las inseguridades, lo bonito que es la vida y hasta aplaudir que dos seres humanos que no encajaban en nada pudieran estar sentados en un café disfrutando de una charla simple y llanamente humana.
Pero lo que Manuel tenía ante sus ojos le había eliminado por completo el buen rollo que llevaba en el cuerpo pensando en su nuevo amigo. Cómo podía ser que ese tipo estuviera sentado en la mesa, con un café y un croissant como si tal cosa. Ni siquiera se dignaba a hacerlo en otro barrio. El cartel, como si fuese una digna herramienta de trabajo estaba boca abajo en la silla contigua. Sigue leyendo »
Publicado: Abril 4th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 2 Comentarios »
La Rambla estaba abarrotada de gente arriba y abajo, la temperatura era perfecta para el atuendo cuidadosamente seleccionado por Manuel. Unos tejanos, una camisa por fuera, americana moderna sacada del baúl de los recuerdos y zapatos bien lustrados. Tampoco se había olvidado de ponerse, por una vez, perfume. Sentía que en el mundo de las citas debía de hacer un esfuerzo que jamás había realizado con Marta. Sabía a ciencia cierta que la gente ya no compraba nada por sus cualidades sino que su vistosidad inicial, parámetro preferido del los consumidores. Como decía la cancion de Aerosmith: “no compres un libro basado en la portada”.
Manuel se mantenia impasivo, intentando canalizar su nerviosismo fijando su mente en un transeunte que subía, para luego cruzar su vista con otros que bajaba, y así sucesivamente. Pronto empezó a fijarse en el genero femenino en particular y se acordó de que no sabía cómo era la mujer que iba a conocer. Sería guapa, alta, baja, rubia, con dientes torcidos. Siguiendo con esa filosofía de vida por la cual se consideraba un tipo positivo pero siempre acababa pensando en negativo, se alarmó al pensar que igual era una mujer fea, bajita, desdentada y mucho mayor que él. Sigue leyendo »
Publicado: Marzo 29th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 1 Comentario »
Se deslizaba por la calle en calma, levitando varios centímetros por encima del asfalto. Cruzarse con gente, por una vez en su vida, no se le hacía molesto, quedarse estático en un semáforo en rojo sin circulación mientras los demás se saltaban la norma no le parecía absurdo. “Yo puedo esperar. Saborear el tener que parar porque lo dice el semáforo y porque me apetece. No tengo que correr como el resto”. Ya no deseaba ser invisible como en otras ocasiones, ahora era invisible de verdad.
Entró en su piso sin prisa, aun sintiendo en sus lavios las mieles de su noche anterior, a pesar de que apenas la recordaba. Lo que sí recordaba era la sensación de incertidumbre que había sentido entre las sabanas blancas de Sonia. Esa sensación de haberse acostado con Carmen para luego descubrir que había sido con la mujer más guapa del grupo de amigas de su hermana. Esa mujer inalcanzable que parecía estar toda la noche desaprobándole con cada pestañeo, cada gesto, cada palabra. Y resulta que en realidad se debía de estar protegiendo ante sus sentimientos de pasión desenfrenada, pensaba Manu. Sigue leyendo »
Publicado: Marzo 14th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 3 Comentarios »
Sonó un despertador ajeno y a Manuel le explotó la cabeza en mil pedazos. Abrió un ojo y se encontró en un lugar extraño. La cabeza le dolía y pudo constatar que las frondosas sábanas que le cubrían no eran suyas. Intentó acordarse de lo que había sucedido, pero sólo era capaz de dibujar algunas piezas sueltas. Una ronda de chupitos de tequila por aquí, un cubata por allá. Tonteando con Carmen, hablando con su hermana. No, su hermana se había ido poco después de salir del restaurante, aunque Manuel podría jurar que había estado hablando con su hermana a altas horas de la noche en plena borrachera.
Levantó la cabeza unos milímetros de la almohada para realizar una análisis perimetral del lugar donde se encontraba pero su cuello cedió rápidamente antes el esfuerzo y el único ojo que había podido abrir terminó colapsado.
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Publicado: Marzo 11th, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 2 Comentarios »
Uno días después de su incidente en el supermercado, Manuel recibió una extraña llamada de su hermana, la cual le había organizado una salida nocturna con algunas amigas del colegio con las que se reunía una vez al año para pasarse el informe anual de sus respectivos matrimonios a la vez que aprovechaban para escuchar las aventuras de las que aún seguían solteras.
—¿Pero sólo vais a ser mujeres? —preguntó Manuel con cierta preocupación. Aunque nunca se había avenido en exceso con el genero masculino, no acababa de entender donde encajaba él en una reunión sólo de mujeres.
—Claro Manu, así estarán todas pendientes de ti. Vienen varias amigas que aún están solteras y sin compromiso —dijo su hermana jugando a ser la Celestina.
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Publicado: Marzo 3rd, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 2 Comentarios »
Manuel llegó, un día más, hambriento del gimnasio. Superadas las dos primeras semanas llenas de agujetas y dolores en zonas del cuerpo que desconocía, notaba que empezaba a robustecerse y las palizas a las que le sometía Carlos empezaban a proporcionarle un placer inexplicable. Incluso su percepción de sí mismo había sido alterada. Donde antes sólo veía huesos esqueléticos ahora empezaba a ver fibra muscular, aún cuando en realidad Carlos le advertía que para ver cambios se debían estar unas ocho semanas a todo trapo. Manuel empezaba a no estar de acuerdo e incluso su pose se amoldaba a su inexistente físico.
Con sus nuevos andares de chulo de discoteca, abrió la nevera para comprobar nuevamente que sólo había un yogurt caducado.
—Mierda.
Cerró la nevera. Apoyó la cabeza en su parte exterior como si fuese un imán para enganchar papeles. Como si alguien tirara de su cogote luchando contra la atracción del imán, su cabeza dio golpecitos contra la puerta de la nevera mientras su barriga empezaba a gemir de dolor.
—Ya, ya … Sigue leyendo »
Publicado: Marzo 2nd, 2010 | Autor: Tito | Categoria: Capítulos | 1 Comentario »
Como el primer día en el que se apuntó al salón de torturas, se quedó pasmado mirando el letrero mientras las dos recepcionistas le miraban y se reían entre ellas. Con la bolsa de deporte cruzada en el tórax, Manuel notó como algo colisionaba contra él a gran velocidad. Las gafas se deslizaron por su tabique nasal y para cuando quiso hacer el gesto éstas ya flotaban en el aire camino del asfalto.
— Uy, por poco —dijo Carlos que había conseguido agarrar a Manuel por un brazo con una mano y a las gafas con la otra con una habilidad digna de un actor circense.
Manuel vio a un tipo alto y esbelto, con pelo liso y castaño perfectamente peinado con ralla al lado. La mirada era amistosa y carismática cautivando a Manuel que en lugar de cabrearse por el atropello estaba perplejo.
—Perdona, venía disparado con ganas de levantar peso —dijo Carlos haciendo un ademán de levantar unas pesas muy pesadas con sus bíceps a la vez que retorcía su cara en señal de un esfuerzo imaginario.
Manuel asintió mientras se colocaba las gafas y se reubicaba los huesos de la espalda disimulando con un gesto para recolocarse la chaqueta.
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